Buenos días, solo venía para traerles esta historia que me ha llegado por correo, una pequeña historia sucedida en Colombia, que me dejó paralisado, por lo cual decidí introducirla en la pagina
"Les escribo para contarles acerca del caso que atendimos hoy domingo 21 de junio. Un animal hermoso, de 45 Kg de peso (está bajo de peso), que fue robado por un sujeto residente en el barrio Claveriano, lo llevó a su casa, le dio unos huesos y cuando estaba comiendo, a la mamá del tipo, que estaba ebria, le dio por “jugar con el perro”, a lo cual el animal respondió agresivamente. La reacción del tipo fue agredirlo con un machete. El perro sangró muchísimo y caminó hasta encontrar resguardo en un rastrojo. Hasta allí acudió el agresor a seguirlo torturando. Ayer en la noche la comunidad al ver este espectáculo tan deprorable y obsceno llamó a la policía la cual “capturó” al sujeto con el machete aun en la mano. Lo llevaron al CAI del Kennedy y a los 15 minutos lo dejaron libre. Esto ocurrió el sábado a la noche. El domingo a la mañana el tipo reincidió en la tortura, quemándolo con cigarrillo, quitándole el agua que algunas personas le habían puesto al animal y golpeándolo con un palo y el machete (“con poco filo y oxidado, porque de lo contrario lo habría atravesado” comentó un señor de la comunidad). La policía acudió nuevamente y las dos observaciones que hicieron fueron las siguientes:
1. El dueño del animal puede hacer con él lo que quiera
2. Le vamos a pegar un tiro para que “deje de sufrir”
La comunidad no lo permitió y gracias a Dios nos pudieron contactar.
Cuando nos llamaron hoy domingo a las 10:30 am y acudimos a atender a este animal, gracias a que Carlos Quijano sacrificó su cazuela de mariscos por llevarnos hasta la quinta porra en donde estaba el animal, el espectáculo fue impresionante, aun para mí, que puedo decir que he tenido que ver de TODO en 9 años con la AHURA. Un perro hermoso, de ese tamaño, tan imponente, tan respetable, tan noble, pero tan noble, que de haberse querido defender hubiera podido huir fácilmente, tirado en un rastrojo, rendido, fundido, derrotado, esperando la muerte, con esas heridas tan dolorosas, fue algo que sin dudarlo me reafirmó mis creencias y mi fe en lo que hago.
La doctora Karol, Carmen y yo, no sabíamos qué hacer, honestamente, pensamos que nos iba a quedar grande este caso (extrañamos más que nunca al doctor Miguel), pero sacando fuerzas de donde no sabemos aun y luego de llamar a la policía para que nos “respaldaran” (es un barrio peligroso y el agresor había amenazado a quienes habían tratado de ayudar al perro), procedimos a utilizar “técnicas criollas” para poder manejarlo y sedarlo. Ya sedado pudimos analizar las heridas y aplicar el protocolo de eutanasia y decidimos no sacrificarlo. Improvisamos una camilla y lo trasladamos a la veterinaria. Allí lo bañamos para quitarle toda la sangre, barro y suciedad y luego la doctora con la ayuda de Carmen le limpiaron las heridas, le colocaron suero (el animal está deshidratado y anémico) y le aplicaron los medicamentos iniciales.
El animal presenta 16 heridas profundas: a nivel de miembros posteriores, en el dorso, en la boca presenta varias heridas profundas (algunas de ellas hechas con navaja hoy a la mañana), su lengua está herida en tres fracciones, hasta el punto de que una pieza dental se le cayó. Ninguna herida se puede suturar debido al tiempo transcurrido entre el ataque y nuestra intervención. Su cola debe ser amputada pues las heridas allí son demasiado graves.
En estos momentos son las 5 pm del domingo y estamos en la veterinaria a punto de iniciar la cirugía de amputación de la cola y castración.
Nuestra mayor preocupación radica en la irrigación en la lengua. Pero estamos seguros que este animalito saldrá adelante.
El martes esperamos contactarnos con los policías que “atendieron y aprehendieron” al agresor el día sábado para instaurar las medidas legales pertinentes.
Requerimos de toda la colaboración posible para que este caso no se quede impune.
Por ahora Ramsés dormirá en los brazos de morfeo ésta noche, sin sentir más dolor y con tres mamás y un papá a bordo (La doctora Karol, Carmen y yo y Carlitos que no pudo celebrar de mejor manera el día del padre!)
Un día despues...
Hace una hora llegué a la veterinaria y me encuentro con el cadáver de Ramsés, murió esta mañana, debido a una falla sistémica, el maltrato recibido fue tanto que todo su organismo al final colapsó, y aunque las heridas estaban progresando, Ramsés recibió muchos golpes en todo su cuerpo, es una paradoja, el perrito comió ayer muy bien, hasta recibió comida de mi mano... gruñía, ladraba, intentó pararse, se estaba hidratando muy bien, todo iba bien... pero hoy su organismo no dio más y se nos fue.
Nadie se atrevió a llamarme para darme la noticia, esperaron a que yo llegara y que lo viera yo misma. Me siento terrible. Me siento como cuando murió Trosky, me siento con rabia, impotente, con ganas de matar al tipo que lo torturó de esa manera, era un ser tan noble, tan imponente, tan respetable, tan único, estaba tan ilusionada con su recuperación, con verlo parado, ladrando, corriendo, feliz, feliz como se merecía, no muerto luego de haber llegado tarde a ayudarlo. Siento rabia con los policías que no hicieron lo que debían, al menos no permitir más abuso del recibido inicialmente, en ese punto hubiera podido salvarse, pero no, lo dejaron en las manos del criminal ese para que continuara jodiéndolo...
Gracias a todos los que se interesaron por él, por quienes lo visitaron y le dieron sus buenas energías y su amor."
"Les escribo para contarles acerca del caso que atendimos hoy domingo 21 de junio. Un animal hermoso, de 45 Kg de peso (está bajo de peso), que fue robado por un sujeto residente en el barrio Claveriano, lo llevó a su casa, le dio unos huesos y cuando estaba comiendo, a la mamá del tipo, que estaba ebria, le dio por “jugar con el perro”, a lo cual el animal respondió agresivamente. La reacción del tipo fue agredirlo con un machete. El perro sangró muchísimo y caminó hasta encontrar resguardo en un rastrojo. Hasta allí acudió el agresor a seguirlo torturando. Ayer en la noche la comunidad al ver este espectáculo tan deprorable y obsceno llamó a la policía la cual “capturó” al sujeto con el machete aun en la mano. Lo llevaron al CAI del Kennedy y a los 15 minutos lo dejaron libre. Esto ocurrió el sábado a la noche. El domingo a la mañana el tipo reincidió en la tortura, quemándolo con cigarrillo, quitándole el agua que algunas personas le habían puesto al animal y golpeándolo con un palo y el machete (“con poco filo y oxidado, porque de lo contrario lo habría atravesado” comentó un señor de la comunidad). La policía acudió nuevamente y las dos observaciones que hicieron fueron las siguientes:
1. El dueño del animal puede hacer con él lo que quiera
2. Le vamos a pegar un tiro para que “deje de sufrir”
La comunidad no lo permitió y gracias a Dios nos pudieron contactar.
Cuando nos llamaron hoy domingo a las 10:30 am y acudimos a atender a este animal, gracias a que Carlos Quijano sacrificó su cazuela de mariscos por llevarnos hasta la quinta porra en donde estaba el animal, el espectáculo fue impresionante, aun para mí, que puedo decir que he tenido que ver de TODO en 9 años con la AHURA. Un perro hermoso, de ese tamaño, tan imponente, tan respetable, tan noble, pero tan noble, que de haberse querido defender hubiera podido huir fácilmente, tirado en un rastrojo, rendido, fundido, derrotado, esperando la muerte, con esas heridas tan dolorosas, fue algo que sin dudarlo me reafirmó mis creencias y mi fe en lo que hago.
La doctora Karol, Carmen y yo, no sabíamos qué hacer, honestamente, pensamos que nos iba a quedar grande este caso (extrañamos más que nunca al doctor Miguel), pero sacando fuerzas de donde no sabemos aun y luego de llamar a la policía para que nos “respaldaran” (es un barrio peligroso y el agresor había amenazado a quienes habían tratado de ayudar al perro), procedimos a utilizar “técnicas criollas” para poder manejarlo y sedarlo. Ya sedado pudimos analizar las heridas y aplicar el protocolo de eutanasia y decidimos no sacrificarlo. Improvisamos una camilla y lo trasladamos a la veterinaria. Allí lo bañamos para quitarle toda la sangre, barro y suciedad y luego la doctora con la ayuda de Carmen le limpiaron las heridas, le colocaron suero (el animal está deshidratado y anémico) y le aplicaron los medicamentos iniciales.
El animal presenta 16 heridas profundas: a nivel de miembros posteriores, en el dorso, en la boca presenta varias heridas profundas (algunas de ellas hechas con navaja hoy a la mañana), su lengua está herida en tres fracciones, hasta el punto de que una pieza dental se le cayó. Ninguna herida se puede suturar debido al tiempo transcurrido entre el ataque y nuestra intervención. Su cola debe ser amputada pues las heridas allí son demasiado graves.
En estos momentos son las 5 pm del domingo y estamos en la veterinaria a punto de iniciar la cirugía de amputación de la cola y castración.
Nuestra mayor preocupación radica en la irrigación en la lengua. Pero estamos seguros que este animalito saldrá adelante.
El martes esperamos contactarnos con los policías que “atendieron y aprehendieron” al agresor el día sábado para instaurar las medidas legales pertinentes.
Requerimos de toda la colaboración posible para que este caso no se quede impune.
Por ahora Ramsés dormirá en los brazos de morfeo ésta noche, sin sentir más dolor y con tres mamás y un papá a bordo (La doctora Karol, Carmen y yo y Carlitos que no pudo celebrar de mejor manera el día del padre!)
Un día despues...
Hace una hora llegué a la veterinaria y me encuentro con el cadáver de Ramsés, murió esta mañana, debido a una falla sistémica, el maltrato recibido fue tanto que todo su organismo al final colapsó, y aunque las heridas estaban progresando, Ramsés recibió muchos golpes en todo su cuerpo, es una paradoja, el perrito comió ayer muy bien, hasta recibió comida de mi mano... gruñía, ladraba, intentó pararse, se estaba hidratando muy bien, todo iba bien... pero hoy su organismo no dio más y se nos fue.
Nadie se atrevió a llamarme para darme la noticia, esperaron a que yo llegara y que lo viera yo misma. Me siento terrible. Me siento como cuando murió Trosky, me siento con rabia, impotente, con ganas de matar al tipo que lo torturó de esa manera, era un ser tan noble, tan imponente, tan respetable, tan único, estaba tan ilusionada con su recuperación, con verlo parado, ladrando, corriendo, feliz, feliz como se merecía, no muerto luego de haber llegado tarde a ayudarlo. Siento rabia con los policías que no hicieron lo que debían, al menos no permitir más abuso del recibido inicialmente, en ese punto hubiera podido salvarse, pero no, lo dejaron en las manos del criminal ese para que continuara jodiéndolo...
Gracias a todos los que se interesaron por él, por quienes lo visitaron y le dieron sus buenas energías y su amor."
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